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Naturaleza
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Valle de Roncal
El valle de Roncal, posee contrastes climáticos y paisajísticos. Al sur nos encontramos con la Foz de Burgui y la Vega de Burgui, rodeada por pinares. Desde Roncal hasta Uztárroz el valle se encaja en un barranco, donde predominan la roca, hayas y robles.
Al norte se encuentra el Valle de Belagua que es el único valle glaciar existente en Navarra que fue formado hace miles de años por una de las lenguas de hielo que partían del glaciar de Larra. Su nombre lo recibe del río Belagua. En la vegetación de Belagua se entremezclan pinos, abetos, hayas, quejigos,
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avellanos, bojes y tilos.
Ascendiendo por el Puerto de Belagua el paisaje da paso a la Reserva Natural de Larra, una meseta dominada por la Mesa de los Tres Reyes y los picos de Anie, Arlas y Lakora. Con una altitud que oscila entre los 1000 y los 2.444m. y una extensión de 2.789 hectáreas, Larra constituye uno de los macizos Kársticos más impresionantes de Europa. En su paisaje predominan los lapiaces, dolinas y simas como la de la Piedra de San Martín. Esta circunstancia convierte a Larra en un lugar privilegiado para la espeleología. El paisaje vegetal está dominado por el pino negro, rododendros, arándanos, enebros… En las cotas más bajas abunda el hayedo-abetal. Los animales más característicos son el oso pardo, el urogallo, el sarrio, la marmota, el armiño, la perdiz nival, la perdiz pardilla, el pico dorsiblanco, el pito negro, la lechuza de Tengmal y el treparriscos.
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El Oso Pardo
El oso, en la fauna salvaje pirenaica, es por excelencia el “señor del bosque”, un animal mítico y emblemático. Su presencia en los montes roncaleses es, sin duda, el mejor termómetro de salud ambiental.
Después de estar muchos siglos compartiendo el mismo hábitat con el hombre, podemos hoy decir que el oso pirenaico se encuentra ante el punto final de su existencia en la cordillera pirenaica. En el momento de redactar estas líneas tan sólo sobreviven dos osos autóctonos en todo el Pirineo;
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los dos son machos, sin posibilidad de reproducirse. Uno de ellos, el más anciano –llamado Camille- vive en los bosques y senderos del Valle de Roncal. Todavía, no sabemos hasta cuándo, pueden verse sus huellas en los pastizales.
El oso es un animal omnívoro, come de todo, si bien su alimentación está condicionada por las diferentes épocas y estaciones del año. Sin embargo su presencia no siempre es deseada por los pastores y ganaderos; y es que el oso, sobre todo en primavera y en otoño, suele matar algunas ovejas para poder almacenar grasas que le permitan, o bien superar la hibernación, o bien recuperar las grasas perdidas durante esta.
Los pastores defienden su ganado, como es lógico; y, por otro lado, el oso no entiende que unos animales que están sueltos en el monte tengan dueño.
Actualmente el Valle de Roncal goza de una política de indemnizaciones y compensaciones que es única en Europa, algo que permite a los ganaderos sobrellevar mejor la presencia de esta joya de la naturaleza que es el oso.
Estamos ante un animal totalmente inofensivo y huidizo. Es algo así como un fantasma: se llegan a ver sus huellas, se pueden ver las marcas de sus uñas en algunos troncos, ocasionalmente mata algo de ganado, se pueden ver sus encames en el bosque… pero al oso nunca se le ve. Él se preocupa de pasar desapercibido, de evitar cualquier encuentro con el hombre. Sus hábitos nocturnos ayudan a ello.
Sin embargo está allí, en el bosque. Y eso quiere decir que los montes roncaleses son un hábitat de gran calidad natural, un hábitat completo en todos los aspectos.
Desde el año 1996 el gobierno francés está aplicando una política progresiva de introducción de osos alóctonos (eslovenos) en el Pirineo. Aunque son ejemplares soltados en el Pirineo central francés, en este momento un oso joven (Neré, nacido en el Pirineo, pero de padres eslovenos) se ha desplazado ya hasta las puertas del Valle de Roncal. Son animales territoriales; y todo hace pensar que cuando Camille desaparezca de los montes roncaleses Neré ocupará su hábitat.
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